El 10 de mayo es una conmemoración histórica que se ha incrementado con la presión de los grandes almacenes y de los comercios y restaurantes que imponen a las familias desde escasos recursos hasta grandes capitales a festejar y conmemorar el “día de las madres”. Parecería que todo el esfuerzo y dedicación de las madres por cuidar a sus hijos se vería recompensada este día con un buen regalo, un hermoso ramo de flores y una buena comida.

Afortunadamente en las comunidades indígenas esta fiesta popular no llega a la intensidad de los citadinos y aun no hay presencia en los centros comerciales o en las tiendas cercanas a las comunidades, ni los indígenas acuden a comprar regalos para sus madres. Se quedan en una celebración muy familiar con una comida muy rica hecha en casa.

No es que estemos en contra de las celebraciones y de los recuerdos de las madres, sean citadinas o indígenas. En lo que no estamos de acuerdo es que se haga un gran aparato comercial, en donde todos van a comprarle un regalo a su mama y el negocio es para los almacenes de regalos o las tiendas de oportunidades o en los restaurantes. Los gobiernos entran en esta lucha de publicidad y de presencia popular y organizan eventos públicos en las plazas principales de las ciudades y a veces ofrecen comida típica de las comunidades indígenas.

En esta situación tan contradictoria y en medio de una crisis económica y de valores sociales el gobierno y la iniciativa privada y los poderes facticos dejan de lado un problema que nos parece muy importante y que no está tomando la debida atención de estos sectores.

Ante la crisis económica las mujeres han tenido que trabajar en distintos oficios de la ciudad y copando las pocas oportunidades en el medio indígena.

Esto da por resultado que la mujer, y sobre todo las madres jóvenes tengan un doble rol en sus actividades diarias: por un lado no abandonar el rol tradicional de las madres, que es encargarse del cuidado de la casa de hacer la comida y de cuidar a los hijos, un rol que cada día se vuelve más exigente, porque los artículos de primera necesidad aumentan de precio y los ingresos familiares no son suficientes. Por lo tanto las mujeres jóvenes tienen que desempeñar un nuevo rol en su vida, que es trabajar en los almacenes, en las tiendas de servicios o en las oficinas de gobierno sin descuidar el rol familiar.

Esta situación novedosa sobre todo en el medio citadino, crea problemas de salud, de inseguridad y de explotación de los pequeños y grandes patrones, que contratan a las mujeres por periodos cortos irrenovables en su fecha de vencimiento. La mujer queda desprotegida de leyes que exijan una indemnización, un pago por enfermedades, un estimulo por los hijos, etc. Y así la mujer, madres jóvenes y en su mayoría madres solteras caminan en este derrotero social sin apoyo del gobierno que impidan la explotación y el apoyo a este nuevo rol que las mujeres empiezan a desempeñar.

BRAVO POR LAS MADRES QUE HABREN UN NUEVO ESPACIO DE SUPERACION Y QUE MUESTRAN EL CORAJE POR VIVIR DIGNAMENTE. FELICIDADES MADRES EN ESTE 10 DE MAYO 2012.

Equipo coordinador de Uarhi

Mayo de 2012

 

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